Siguiéndome

Al llegar a mi casa, y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir. Intrigado, decidí seguirme. No sé a dónde me llevaba ni que intentaba. Íbamos por la calle principal del barrio, pero enseguida se metió por una calle secundaria. Una vez cogido su ritmo, me pude fijar en él, tenía el pelo como un ovillo enredado y la barba de dos meses, parecía el yo de hace tres años.  También llevaba esa camiseta de rayas horizontales, que solía ponerme en esa época y que ahora no lo haría ni muerto, me trasmite malos recuerdos. No entendía muy bien de que iba todo esto. No podría tratarse de una alucinación pues no había causa alguna, hace mucho que ya no consumía.

SIGUIENDO

Pero…  ¿Y si fuera exactamente el yo del pasado? ¿Y si fuese un intento de decirme algo? Tras este debate interno, perdí el ritmo. Su paso era bastante ágil y costaba seguirle sin llamar la atención, esquivando todos los obstáculos urbanos que se me presentaban. Temía que si se girase y me viera, acabase esfumándose como Eurípides en la oscuridad.

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